OBISPO COSTARRICENSE PIDE SALVAGUARDAR LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y PROMOVER MÁS EL DIÁLOGO



Durante la presentación del documento “Iglesia en diálogo” el pasado 14 de noviembre, el presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica y obispo de Puntarenas, Monseñor Oscar Fernández, indicó que la libertad de expresión hay que salvaguardarla siempre, tanto por parte del estado como por los ciudadanos.

Las declaraciones las dio después que una periodista le preguntase sobre el tema de las marchas que presentaron actos de violencia la semana anterior y la aprobación de la ley de delitos informáticos (conocida como “ley mordaza)”

A pesar que el tema de la ley mordaza no se encontraba en el documento. Mons. Fernandez brindó a los periodistas su opinión personal
 Declaración de Mons. Fernandez sobre libertad de expresión (0:47min)

El obispo de Puntarenas mencionó que los obispos costarricenses no se han reunido para conversar sobre los actos violentos de la semana pasada, sin embargo, manifestó que siempre hay que evitar la violencia y promover más el diálogo.
 Declaración de Mons Fernández sobre actos de violencia (0.48)

Mons. Fernández criticó y repudió fuertemente la actuación tanto del cuerpo policial como de los manifestantes y lamentó que la violencia sea utilizada para resolver un problema..
 Declaración de Mons Fernández repudia violencia (0:48 min)

¡Y llegamos a FM!


Recuerdo muy bien aquella llamada. Fue extraña por el impulso que me quiso dar. Fue de esos momentos en los que uno quiere que lo escojan.

Me preguntaban si conocía a alguien para el puesto de promotor y en las venas me corría la pregunta que la lengua no decía. Al final pregunté.. “Padre,  ¿y yo?”

Fue en ese entonces en donde se vino el momento para el cambio de trabajo. En el que estaba, me gustaba mucho compartir con mis compañeros, pero no me sentía completamente realizado, pues la estructura no me lo permitía. Siendo sincero conmigo mismo, sentí que esa era mi oportunidad para cambiar a algo completamente nuevo.

Fue así como llegué a Radio María Costa Rica, una emisora que tenía ya tres años de funcionar y la cantidad de retos era enorme. El primero de ellos, y ya como promotor, me tocó empezar a conformar un grupo de voluntarios para que nos ayudaran a decir que no era Radio María de Guadalupe y que nunca tuvimos que ver con esa historia y mucho menos con el Padre Minor.
Recuerdo que una vez, un grupo de jóvenes querían agredirme porque “yo era del grupo de ladrones que jugaban con la fe”. Eso me caló pues mi trabajo no era ese. Era el de dar a conocer la emisora en las comunidades para que la Palabra fuera escuchada a través de la frecuencia 610 AM

Desgastante. No les miento. Realmente era desgastante contar una y otra vez esta historia. A esto le agregaba que pertenecemos a la Familia de Radio María con sede en Italia y que el proyecto crece todos los días en todas las partes del mundo. El esfuerzo valió la pena pues hoy tengo otros ojos de lo que Dios me pedía.

Era desgastante también estar escuchando a la gente decir que les costaba escuchar la emisora en AM y que no les entraba en los equipos de sonido. Fatal era llegar y poner la antena en la posición que mejor encontraba y tener que enfrentarme que en vez de Radio María lo que se oía era Ruido María.

A esto, también tengo que agregar que había momentos en los que las visitas a las comunidades eran tediosas porque no tenía los recursos humanos, capitales ni materiales para poder dar un mejor impacto. Ja! Y cada vez que llegaba a algún rincón nuevo, siempre me preguntaban si era la misma del Padre Minor o si era la de la Paz del Dial… y dale!

Un mejor paso. Entonces Dios dispuso en su infinita sabiduría que el equipo de trabajo de Radio María Costa Rica creciera, no solo en amistad sino en trabajo. Pronto cambiamos de roles y me tocó hacerme caso de la parte de redacción, es decir, de atender y custodiar lo que suena en los 610 AM. Fue extraño porque incluso tuvimos la baja de un compañero que, supongo,  no se sintió cómodo con el cambio.

En algún momento él me preguntó al puro principio algo muy impactante: ¿Hasta dónde quiere llegar con la radio? La respuesta aun la tengo en mente: quiero ser parte del salto abismal que Radio María Costa Rica  tiene que dar para seguir anunciando el Evangelio.

Hoy, jueves 23 de enero del 2012, en este momento, pasadas las 10 a.m., estamos a punto de decir al aire la frecuencia en la que estaremos anunciando a Jesucristo  a muchas más personas.
La emoción me invade. No puedo negarlo, tengo la piel erizada y solo puedo repetir aquel texto bíblico que denota el agradecimiento sincero a Dios

“El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”
¡Bendito sea Dios!

Calvario para adoptar un hijo


Calvario para adoptar un hijo

·         Ser infértil es un duelo familiar y adoptar es un martirio. Así lo definió “Ana”, una mujer que decidió adoptar con su esposo después de intentar de revertir la infertilidad que vivían.


La adopción de niños en Costa Rica es considerado un proceso complicado para quienes se animan a asumir este camino. Así lo definió una mujer (a quien llamaremos  “Ana”) después de participar en el procedimiento que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) establece para los matrimonios que no pueden concebir hijos.

El artículo 100 del Código de Familia establece que “la adopción es una institución jurídica de integración y protección familiar, orden público e interés social y que constituye un proceso jurídico y psicosocial, mediante el que el adoptado entra a formar parte de la familia de los adoptantes, para todos los efectos, en calidad de hijo o hija.”

El procedimiento para la adopción de un menor puede durar hasta cuatro años a partir del momento en que inicia el proceso especial de protección. Este proceso se establece cuando el PANI adquiere la custodia del menor después de haber agotado la posibilidad de mantenerlo con sus padres biológicos u otros familiares. 

Por otra parte, existe el proceso paralelo de los solicitantes de adopción. Según la Oficina de Adopciones del PANI la pareja tiene que llenar varios documentos y pasar varias pruebas  para que sean calificadas como aptas para la adopción (ver nota “Un calvario para un embarazo de cuatro días”).

Sin embargo, el proceso no llega aún al final. Escoger la familia para un niño implica un desgaste fuerte para la pareja porque tiene que pasar por un Consejo de Adopciones para determinar  las condiciones de la pareja y así dar el visto bueno para el siguiente paso: ver la reacción entre el niño y los futuros padres en el momento en que se conocen por primera vez. 

Si la reacción es positiva, la adopción se realiza ante un juzgado siempre y cuando el niño esté declarado en abandono por parte de los padres biológicos. En caso contrario, el niño es entregado a la pareja en calidad de depositarios temporales, lo que implica que aún no puede ser adoptado pero sí pueden custodiarlo por un tiempo determinado.

Para el gerente técnico del PANI, Jorge Urbina, las parejas también definen parámetros que discriminan a los menores. Estos parámetros determinan el perfil del niño que desean adoptar y esta información se toma de las entrevistas y en la documentación que presenta la pareja. 

“La mayoría quiere un solo niño y casi ninguna familia quiere menores con discapacidad, enfermedades crónicas o historial de abuso. Muy pocas optan por pequeños con antecedentes de orden psiquiátrico”, mencionó Urbina en una entrevista de La Nacion realizada por el periódico La Nación.

Un calvario para un embarazo de cuatro días

“Ana” decidió con su esposo adoptar a un niño después de varios intentos fallidos para lograr concebir un hijo a través de diversos métodos de fertilización. Cuando se informó del procedimiento se llenó de mucha ilusión. Sin embargo, esta ilusión solo estuvo presente al principio y luego al final del proceso de adopción.

“El proceso no es nada bonito. Hay un período de duelo en la familia cuando descubre que es infértil. Tener la posibilidad de adoptar ilusiona mucho, pero en el camino se pierde completamente” mencionó.

Ana presentó los documentos que le solicitaron, después tuvo que hacer una valoración psicológica y otra social para que pudiesen ser elegibles como familia para adoptar un niño.

“Cada valoración cuesta cerca de 300 mil colones. Sin embargo, el PANI también ayuda a las parejas que no tienen esa posibilidad”, recordó.

Después de esperar dos meses por una respuesta, Ana y su esposo fueron llamados para una entrevista donde les preguntaron sobre su vida de pareja, el entorno familiar, la situación económica en la que vivían. Según ella, tuvieron que presentar otro documento donde mostraban sus movimientos económicos y las proyecciones para cuando tuviesen ya al niño en casa.

“Ahí nos entregaron otro documento, que por cierto, tiene preguntas engañosas. Es un cuestionario donde le preguntan sobre condiciones del niño que uno desea y con respuestas de sí o no” recalcó.

Tiempo después el PANI les indicó que eran una pareja elegible. Sin embargo pasaron dos años sin respuesta alguna. “Ahí nos dijeron que no tenían niños con las condiciones que habíamos respondido. Luego nos percatamos que hicieron una interpretación de las respuestas sin hacernos una entrevista. En esa interpretación nos tachaban de discriminadores y por eso digo que esos cuestionario son engañoso” afirmó Ana con enojo.

La entrega de los niños para el proceso de adopción no es por el orden de solicitudes. Según Urbina, los niños se entregan a las familias que estén mejor calificadas en el momento. En una de las consultas realizada por Ana, una de las trabajadoras sociales le explicó que la carencia las tiene la familia, no el niño.

“Poco a poco perdí la ilusión. Insistí, pero no me dejé agotar. Nosotros queríamos adoptar” mencionó “Juan”, esposo de Ana.

Al año y medio volvieron a consultar en las oficinas del PANI y encontraron que sus datos habían caducado y que no les habían avisado. Tenían que volver a hacer todo el papeleo, incluso las valoraciones psicológicas y sociales.

“Ahí nos dimos cuenta que los niños crecen y crecen y que eso implica disminuir el interés por el niño, pues las parejas prefieren a los niños con menor edad” comentó Ana.

Por su parte, Juan fue más enfático. “Eso lo hacen para justificar puestos. Para actualizar los datos, tenemos que pasar por un abogado del PANI, por una secretaria, por la psicóloga, la trabajadora social y finalmente esperar a que el mensajero nos envíe los documentos a la casa porque no los dan en las oficinas si uno se presenta. En eso duran meses.”

Para Juan y Ana, este proceso era como vivir en un engaño pues recalcaron que  siempre les decían que eran idóneos para adoptar pero les hacían una novela con los datos y las interpretaciones.

Llamada. A pesar de la frustración de este matrimonio, todo les cambió al recibir una llamada del PANI. “Me llamaron y me dijeron que me presentara para otro papeleo. Cuando llegamos, nos presentaron a quien hoy es mi primer hijo. Interactuamos por unas cuatro horas y él estuvo cómodo con nosotros” relató Ana.

“Todo fue muy rápido. En cuestión de horas nos dijeron que ese iba a ser nuestro hijo y que nos lo entregarían dentro de cuatro días” dijo Juan.

Ana no se quedó atrás: “fue como un embarazo de cuatro días. No teníamos ropa para darle pero corrimos con todo para darle lo mejor. Nuestros familiares nos ayudaron y hasta hoy ha sido la mejor experiencia que hemos tenido”.

Pero eso no acabó ahí. Cuatro meses después tuvieron que presentarse al Juzgado de Familia para que la jueza declarara abandonado al niño por parte de sus padres biológicos. Para suerte de Juan y de Ana, la madre biológica no se presentó y esto dio paso para que ahora puedan ya inscribirlo en el Registro Nacional como depositarios permanentes del niño y por ende, darle los apellidos a quien, al nacer, fue desconocido.

DE PATADAS EN LAS BOLAS


Una semifinal sin resultados lógicos
DE PATADAS EN LAS BOLAS
·        El espectáculo debe cambiar de rostro

  
La semifinal cuenta con 44 jugadores detrás del balón
que buscarán dar el toque mágico para llegar a la final

Por un lado, los saprissistas se fustraron por no ganarle en su propia casa al Alajuelense. Por el otro lado, los “cartaguitos” brincaron de la felicidad cuando metieron el primer gol al Herediano pero luego la felicidad se les pasó de bando y perdieron.


La semifinal tiene a más de uno contento. A otros los tiene prediciendo resultados y los optimistas de los vencidos dicen que sus equipos volcarán los marcadores. ¡Oh mundo de contrastes, portador de oportunidades!

Fue portero del Deportivo Saprissa



Mario “El Flaco” Pérez: un héroe morado

  • Estuvo en la banca durante la primera final entre Alajuelense y Saprissa.
  • Hoy tiene nacionalidad tica y española, pero en aquel entonces no pudo ir a jugar en segundas del Barcelona por no haber estado inscrito.


Pablo Zúñiga



Mario "El Flaco" Pérez vive en Barrio Córdoba, Zapote
Le gusta ver el béisbol pero cuando era niño, no habían canchas para jugarlo. A los siete años se pasaron a vivir de Heredia a Barrio México, en San José y la cancha que estaba frente a su casa fue su área de entrenamiento que al final lo convirtió en el portero del Deportivo Saprissa.

La familia de Mario “el Flaco” Pérez no era una familia pobre ni muy rica. Tenían para vivir con lo que era necesario. Él era el segundo de los tres hijos. Sin embargo, para navidad, lo que pedían entre los tres era una bola de fútbol. “En aquellos tiempos los balones eran de cuero y  las de buena calidad venían de Argentina” mencionó Pérez.

El balón lo aprovechaban durante todo el año. “Mi hermano mayor era muy bueno pateando y a mí me tocaba atajarle los tiros. Mi hermano menor nos acompañaba, pero era como mantequilla” recordó mientras una sonrisa se le dibujaba y los ojos miraban hacia arriba  con gran brillo.

En Barrio México disputó en ligas menores con el equipo Radar y hubo un solo campeonato en el que jugó como portero. No pudo recordar si habían ganado o perdido. Su papá era español y lo afilió a los nueve años a la Liga Gimnástica Española, donde los primeros campeonatos se disputaban en la Plaza González Víquez.

Flaco y alto


Cuando cumplió 15 años, había alcanzado 1,90 metros de altura. Para entonces, los reglamentos tenían tres variables para determinar la participación de un jugador en las diferentes ligas: el peso, la altura y la edad. Ahí empezó el problema: por la altura, ya no podía jugar en ligas menores, por lo que le tocaría jugar en tercera división, pero no tenía la edad suficiente ni el peso necesario.

“A esa edad estaba en el equipo Nicolás Marín y era dirigido por un señor de apellido Artavia. Él no me ponía a jugar por miedo a que me golpearan ya que yo era muy delgado. Siempre estaba en banca” indicaba Pérez con cierto sinsabor.

La suerte cambió cuando un amigo que jugaba en la tercera división del Saprissa le pidió que fuera a jugar con ellos un feriado. “Yo me puse el uniforme de portero debajo de la ropa y me amarré los tacos a la cintura, como se acostumbraba en aquella época. Cuando llegué, resultó que el portero no llegó a jugar por lo que mi amigo me propuso para atajar  y  Felix Piedra, entrenador del equipo y hermano del entrenador de la Selección Nacional, Alfredo Piedra, aceptó. Fue la primera vez que jugué con el Saprissa”, dijo.

Ese mismo día, Piedra le pidió que llenara una fórmula de inscripción para que pudiese jugar en tercera división. Se requería la firma del padre de familia por ser menor de edad, sin embargo, el papá de Pérez trabajaba fuera de la ciudad por lo que tuvo que firmar la mamá. Además, lo invitó para que llegara al partido del domingo siguiente que tenían contra el Vizcaya. Ese día lo puso como titular.

La inscripción fue por dos años y cuando el Flaco Pérez llegó a los 17 años de edad, empezó a jugar en primera división cuando se encontraba cursando el cuarto año en el Liceo de Costa Rica. “De tercera división pasé a la primera entrenando durante el campeonato de 1952, por eso puedo decir que yo no soy de la cantera del Saprissa”, afirmó.

Para los juegos intercolegiales, la organización le prohibió jugar pues en 1953 ya era jugador regular y ya lo conocían como Mario “el Flaco” Pérez, pues así le decía Luis Cartín por lo alto y por las 160 libras que pesaba. Además, tenía un salario de 50 colones al mes, lo que les permitía categorizarlo como profesional.

Trabajar y jugar


A finales de 1953, ya empezaron a pagarle como profesional y recibía 500 colones.  Al año siguiente empezó a trabajar en la Contraloría General de la República y ganaba 450 colones mensuales. “Este salario más lo que me dejaba el fútbol me hacían ganar más que mi jefe”, recordó Pérez. A su mamá le daba el salario de fútbol para ayudar en las necesidades de la casa, principalmente con los estudios del hermano menor.

Pérez inició sus estudios en la Universidad de Costa Rica (UCR) en las antiguas instalaciones que se ubicaban en lo que hoy es la Corte Suprema de Justicia. Ahí empezó a estudiar administración de empresas. Su deseo era estudiar arquitectura pero no pudo lograrlo ya que esa carrera la daban solo en las mañanas y en el trabajo no le daban permiso.

“Como esa carrera no me gustaba, ganaba y perdía materias. Yo iba a brincos y a saltos con los cursos por lo que me metí a sacar un título de contador en la Escuela Castro Carazo pues eso me daba un respaldo para trabajar en la Contraloría. Ahí obtuve el título de Tenedor de Libros”, mencionó.
Luego siguió estudiando para sacar el título de contador, sin embargo, empezó a entrenar más seguido por lo que no concluyó los estudios.

En 1966 retomó los estudios. Esta vez se dedicó a estudiar administración pública con énfasis en auditoría. “Eso me permitió avanzar en la Contraloría y ascender en varios puestos.  Luego entré a unos cursos de tres años que la Contraloría daba con la Universidad de Costa Rica. Eran cursos de profesionalización internas y saqué las mejores notas junto a otros compañeros”, recordó Pérez sobre sus estudios y trayectoria durante 32 años en la Contraloría General de la República.

 “Los entrenamientos eran en La Sabana, por lo que agarraba el tiempo del almuerzo. Lo que hacíamos era correr y luego mejenguear. Tenía la ventaja que en el trabajo me daban 5 minutos más de gracia” comentó .

Barcelona


En aquel tiempo, no existía la ley que le permitía a una persona demostrar que era hijo de un español para que fuese  inscrito como tal en la embajada española, pues ese trámite solo podía realizarlo el padre.

En 1958, Antonio Escarré, quien era catalán, quiso que Pérez fuera a jugar como prueba en el equipo de segunda división del Barcelona. “Flaco” Pérez es hijo de un español, sin embargo, su padre no le inscribió en la embajada de España, por lo que la oportunidad se le esfumó.

En la actualidad, la ley sí le permite al hijo demostrar que si su padre era español puede acoger la nacionalidad española.  Por tal motivo, Pérez decidió hacer la gestión correspondiente  y ahora goza de la doble nacionalidad, al igual que un hijo suyo. Su inscripción está en Galicia.

Portugal 


Sin embargo, las posibilidades no se agotaron. Otto Pedro Bumbel, un brasileño quien fue entrenador de la nacional,  encantado por la forma en que jugaba Pérez, le llamó para que jugara como arquero en el Oporto de Portugal. Iría con todo pago, con buen salario y buenas oportunidades.
Pérez se casó sin tener nada en Costa Rica y alistó todo para viajar con Marielos, su esposa, a  Portugal. Una semana antes del viaje, le llegó un telegrama en el cual indicaba que ya no sería contratado por el Oporto. La razón: una nueva reglamentación en el fútbol portugués ponía un límite de cupos para extranjeros y el cupo ya estaba lleno. “Tuve que irme a vivir con mis suegros”, comentó.

Anécdotas


En 1959, Mario “el Flaco” Pérez fue uno de los 18 jugadores del Saprissa que participó en “La Vuelta al Mundo”, un viaje que realizaron a diversos países durante tres meses, midiéndose con toda clase de equipos.

“La vuelta al mundo fue un atentado. En Austria el frío era incomparable y por eso perdimos 6 a 1 contra ellos. En Venezuela hicimos un juego muy lindo y los periódicos decían que solo el Saprissa y un equipo llamado los Millonarios habían dado un espectáculo de altísima calidad como extranjeros” relató.

En total jugaron 22 partidos, de los cuales ganaron 14, empataron uno y perdieron siete. Anotaron 66 goles y les metieron 46.

Durante el viaje, a Pérez se le murió su padre. Esto le impactó muchísimo. “Si me regresaba llegaba el día siguiente al entierro, no tenía sentido. Me quedé con el equipo y lloré mucho. Mis compañeros se unieron al dolor y me fortalecían con su compañía” recuerda el Flaco Pérez.

La experiencia del viaje le fue de aprendizaje. “Un equipo profesional no hace semejante barbaridades como la hicimos nosotros. Fueron 90 días entre aeropuertos, hoteles y estadios” alegó. Además agregó que “al segundo mes ya nos veíamos de mal modo y empezábamos a pelear entre nosotros, la comida nos caía mal, los cambios de clima nos afectaba muchísimo y el equipo estaba desgastado”.
Para Pérez, en ese viaje recorrió muchos países, pero no los conoció por el ritmo que llevaban. Se retiró del fútbol en 1971.



Un cambio


Pero hay un momento que el “Flaco” Pérez no olvida. Una vez se enfermó gravemente con una infección en los pulmones. Para ese entonces, ya tenía años de haberse retirado del fútbol. “Antes Saprissa velaba por mi salud, yo no tenía preocupación alguna por eso, pero luego el asunto cambió… me tocaba a mí solito atenderme”, indicó.

Le internaron en el Hospital Clínica Bíblica y la situación era compleja. Hubo un día en que una capellana se le acercó y le preguntó si quería que orara por él. “Ella oró por mí, yo no”, contó con seriedad.

“Ella me regaló la primera Biblia que leí. En mis tiempos no podíamos leer la Biblia porque no teníamos quien nos la explicara. Ella me dijo que leyera primero el Antiguo Testamento, luego el Nuevo testamento y que al final, volviera a leer el Antiguo Testamento. Así lo hice y fue la segunda vez que me encontré con Jesús. La primera vez había sido en la primera comunión y en esta ocasión mi vida dio un cambio”, mencionó.

Según Pérez, siempre se encomendaba al Señor cuando jugaba pues siempre supo que había un ser superior. No le pedía por el triunfo. “Yo le pedía poder desarrollarme y también para salir íntegro físicamente, tanto mi adversario como mi persona” dijo.

Recomendación. 


“Siempre me dije que hay alguien igual o mejor que yo. La fama realmente embriaga y nadie mejor que uno mismo sabe lo que ha hecho bien o mal. Por eso, siempre me autoanalicé porque soy consciente de ser mi mejor crítico. Ese es un ejercicio que debe realizar toda persona” enfatizó el “Flaco” Pérez ya con su pelo de blancas líneas.

Su nombre forma parte del Salón de la Fama del Deporte Costarricense desde el 2001. El jurado dijo: .
Mario Pérez es considerado el Mejor Arquero Nacional, por su carácter valiente, decidido y por sus grandes cualidades para dirigir a la defensa en aquellas ocasiones en que había peligro frente a su marco. Además cuenta con un impresionante historial al lado del Deportivo Saprissa y de la Selección Nacional, al tiempo que su vida personal y profesional son un ejemplo para todos los ciudadanos, quienes pueden encontrar en su carrera motivos significativos de inspiración y lucha”.

Y sus ojos cristalizaron cuando me dijo "No tuve papá"...

Me puso el audífono en la oreja. Esa canción me llamó mucho la atención, no por la letra, sino por lo que provocó en los ojos de alguien que recién conocía.

Lo grandioso de viajar en bus es toparse con la gente. En este caso era un viaje de unas 10 horas con subidas y bajadas, típico tour.

La canción hablaba de lo que ella había soñado: tener un papá que la chineara. Un papá que la extrañara el día que se fuera ella de la casa. Un papá que rezara con ella.

No les miento que el cantante era muy acertado en todo lo que uno sueña como papá; pero me tenía más impactado la forma en que el corazón palpitaba en los ojos llorosos de aquella joven.

Hoy, es tan común como antes.  A muchos les falta el papá o la mamá. Muchos ni siquiera le conocen. Son personas que valoro.

Es profundo el sentimiento que provoca el imaginar el momento en que uno tenga que despedir a alguno de los papás. Pero no puedo ponerme en los zapatos de aquellas personas donde alguno de ellos despidieron a sus hijos al no reconocerles o al abandonarlos cuando niños.

A estas personas, que no tienen o no conocieron al papá o a la mamá, les admiro. Les admiro.
Son personas que han crecido encontrando el amor en otras personas, muchas de ellas muy pasajeras… solo en ciertos momentos de la vida.

Cuando se levantan con el deseo de conocerlo, el esfuerzo es duro. No saben si ya murió, no saben cómo reaccionarán al verles… y mejor aún, se cuestionan qué pasará en el momento en que la vean aquella persona que no les quiso ver desde pequeños.

Admiro la valentía. Les admiro porque a pesar del sufrimiento, siguen vivos, siguen intentando ser gente buena. Les admiro porque a pesar del vacío, buscan amor dando amor. Les admiro porque se levantan cada vez que alguien les traiciona.

Les admiro cuando se proponen metas y buscan forjar su propio plan, para no ser parte de otros. Y les admiro, porque cuando tienen un hijo, les da todo el amor que no recibieron, pero que construyeron a punta de cicatrices.

Muchos tropiezan al buscar amor. Son personas que les tiembla el corazón con una mirada que muestra el dolor, pero que no les tiembla el ánimo para levantarse y sonreír de nueva para buscar el buen amor.

Pero son personas que intentan ser mejores. Por eso les admiro y cada día les respeto más.



Un daño causado


 Iba buscando un par de cosas en cierto supermercado. De repente, vi sus dos nietos dentro del carrito de compras. Me  sorprendió, porque iban del lado de los productos: dentro del carrito.

Yo, después de ver a sus nietos, alcé la mirada para ver al abuelo. Muy cortésmente me saludó, lo que inmediatamente respondí en forma respetuosa, aunque mi mente viajaba en el archivo de imágenes para vincular con un nombre. En milésimas de segundos lo logré.

Mientras él empujaba, a su lado iba su esposa. Ella, con delicado vestido, mostraba en su maquillaje la seguridad de caminar por este lugar sin tener miedo al público. Su rostro era de firmeza, aunque más bien se podía confundir con cierto enojo. Él no tanto. Su sonrisa era cordial, pero no tan natural como lo querían mostrar sus ojos.

Su figura era para sacarme una foto con él,  pero no. Incluso me la hubiese tomado y me hubiese atrevido a subirla a mi facebook, pero no.

Por un lado, él busca demostrar su inocencia, pero no se logra ver así... al menos esos son los comentarios que escuché en el supermercado.

Los medios de comunicación informan y su rostro se ve desgastado. Muchos lo quieren libre, pero no.
Me he topado con un expresidente de la República en el supermercado. Le vi su sonrisa cordial, tratando de recuperar su popularidad, pero no. Ya el daño está hecho… sea el que él mismo se provocó o el que los medios de comunicación le provocaron.

La sensación fue curiosa. Si su persona fuese de una gestión intachable, probablemente no habría podido andar por el supermercado caminando, pues mucho se le acercarían para saludarlo y no podría comprar con tranquilidad.

Muchos queremos una foto con personajes de buen renombre. Imagínese que estoy esperando ir al supermercado y toparme a Franklin Chan para sacarme una foto con él y subirla en las redes sociales que uso. ¡Al fin y al cabo, los buenos personajes siempre son inspiración para muchos! Así quiero sacarme una foto con un buen gobernante.

Si el político hace mal su trabajo o se le juzga como mal, ningún costarricense se sentirá orgulloso de subir una foto a la par del político en Facebook o de mostrarla con tranquilidad a la gente.

Por eso, simplemente dejé pasar a don Miguel Ángel y a su familia. Y así dejaré pasar a muchos otros gobernantes que no me hagan sentir orgulloso por su gestión política. Más si son aquellos que no defienden a los pobres, o los que no gobiernan con claridad, o a aquellas que no dejan gobernar.